A paso firme: Pueblos Originarios suman importantes victorias en la Convención

En la etapa inicial de la Convención, los 17 representantes de Pueblos Originarios trabajaron intensamente, integrando diez de ellos dos comisiones transitorias a la vez. Ninguno cuenta con grandes equipos, centros de estudios ni partidos que los apoyen. A pesar de esto, esta semana, lograron el rechazo del quórum de votación de ⅔ para la propuesta de Consulta Indígena, y la aprobación de esta misma propuesta, junto a un reglamento que incluye escaños reservados en todas las comisiones y el documento de DD.HH. con las bases para el reconocimiento del genocidio y reparación. Este viernes sumaron una nueva victoria: presentaron una propuesta de indicaciones con 81 firmas de constituyentes patrocinantes.

Son 17 personas que vienen desde Guallatiri, en Arica, hasta Puerto Edén, en Magallanes. Son tan variados que constituyen el único grupo de la Convención que no está unido por una ideología común. De hecho, ninguno milita actualmente en partidos políticos. Al menos una vez a la semana, los constituyentes de diez pueblos originarios se reúnen, mezclados formando un círculo, con sus respectivas mascarillas y las ventanas abiertas para que ingrese el aire. Entre todos se turnan la moderación y la toma de acta.

Allí la presidenta Elisa Loncon, elegida esta semana como una de las 100 mujeres más influyentes según revista Time, o las vicepresidentas Tiare Aguilera o Isabel Godoy, dan cuenta de los avances de la Mesa Directiva y, luego, cada constituyente informa los avances de la comisión transitoria que integra, debido a que obtuvieron escaños reservados en todas. También realizan su reporte los coordinadores de la Comisión de Participación y Consulta Indígena, compuesta por un miembro de cada pueblo. Nunca sobra el tiempo, ni alcanzan a cubrir todas las demandas requeridas. A pesar de sentirse sobrepasados, los constituyentes están muy involucrados en cada uno de sus espacios, ganados por primera vez en la historia de Chile.

Estamos todos los convencionales tratando de hacer un esfuerzo para que la Convención sea un éxito, para que podamos redactar un documento donde quede plasmado lo que se ha planteando en estos dos últimos años. No es un trabajo simple. Siento que se desinforma mucho y la verdad es que eso me desconcierta, porque llevamos dos meses trabajando días, noches y madrugadas para presentar propuestas- asegura Tiare Aguilera, convencional Rapa Nui.

Todos estos esfuerzos rindieron nuevos frutos este martes 14 de septiembre, cuando los 155 constituyentes votaron en general las propuestas de las comisiones para el reglamento definitivo que organizará a la Convención. Luego de un grito de alarma de los pueblos originarios ante la aplicación sorpresiva y confusa del quórum ⅔ a ciertas normas (varias de la propuesta de Consulta Indígena), la Mesa dio al Pleno la potestad y éste rechazó el quórum de votación. Luego aprobó un Reglamento general que incluye escaños reservados en todas las comisiones, además del de Derechos Humanos que propone bases para el reconocimiento del genocidio y mecanismos de reparación.

Para Adolfo Millabur, constituyente mapuche integrante de la Comisión transitoria de Derechos Humanos, estos primeros meses de trabajo no solo representan las voces de sus propios pueblos representados. “Más allá que influir en la Constitución sea de nuestro interés, el aporte de los pueblos originarios es fundamental. La oportunidad de Chile es tener a las primeras naciones vivas todavía. Ellas irrumpen en el modelo para garantizar no solo los derechos humanos, si no los de la naturaleza, una forma de relación con el entorno distinta, que urge por la supervivencia de todos”, afirma el ex alcalde de Tirúa y coautor de la Ley Lafkenche.

Un grupo diverso en ambiente ajeno

El concepto de interculturalidad crítica, planteado por la doctora Catherine Walsh se entiende como “proyecto político, social, ético y epistémico -de saberes y conocimientos-, que afirma la necesidad de cambiar no sólo las relaciones, sino también las estructuras, condiciones y dispositivos de poder que mantienen la desigualdad, inferiorización, racialización y discriminación”.

La interculturalidad no sería entonces un producto o sustancia, sino un proceso continuo, en constante construcción y que nunca termina. Eso es precisamente lo que estaría ocurriendo hoy en la Convención Constitucional, luego de unas elecciones donde una serie de pueblos, grupos e identidades que nunca habían participado del poder en este país, eligieron a sus representantes.

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